El estómago es la vía donde entra todo el mal – Voraz

Critica de Cine por Marco Álvarez: Voraz (Raw)

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Critica de “Voraz – Grave – Raw – Crudo”

Me detengo y hago una pausa justo antes de comenzar a escribir sobre esta cinta, que entre otras particularidades, cuenta con la astucia de haber ganado el premio de la semana de la critica en el certamen de ‘Cannes’ del 2016 y el premio a mejor película en el interesante Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. Me inunda el miedo de comenzar aquí, aquel molesto monologo introductorio en donde más que contextualizar, en ocasiones no hago más que alejarme de los puntos de observación deseados, en este caso resumiré la coyuntura en:  si una cinta como ‘Voraz’, de la directora francesa Julia Ducournau, hizo la hazaña de apropiarse de plateas en festivales de cine como los que mencioné, es por los escasos ejemplos de cintas del género de terror/suspenso/miedo o más aún, terror/adolescente, que han tenido la dicha de competir en alguna categoría. En los festivales internacionales, las películas que se exhiben de esta clase son nulas, no existen, tanto que se han creado festivales aparte, especializados en valorar y analizar estas obras.

Inhalo, exhalo, comienzo.

‘Voraz’ o ‘Crudo’, como el titulo original ‘Grave’ se a traducido en México, es una película de la directora francesa Julia Ducournau. Justine, es una joven estudiante de veterinaria que durante su primera semana de clases, del primer grado universitario, el entorno que la rodea le resulta extraño, obligándola a recluirse en sí misma, esto provoca una metamorfosis psicológica y casi física en ella, a partir de ese momento, su mundo no vuelve a ser igual.

La frialdad inunda la pantalla, las tomas, los diálogos y los personajes. Esta historia se desarrolla en un complejo escolar que parece estar situada en medio de la nada, entre bosques rodeados por carreteras y espacios llenos de vegetación, esta íntima comunidad estudiantil habita, en un lugar aislado del mundo externo, homogéneos entre ellos, nunca nada proveniente del mundo que conocemos interfiere, se desenvuelven en este espacio por ratos fantástico e inhóspito. El aislamiento, es el primer elemento funcional del trama, reviste al espectador con sensaciones inquietantes de soledad. Justin y sus compañeros de clase están ahí semi desnudos, se acompañan pero no se hablan, todos en silencio.

Un grupo de encapuchados con aspecto sórdido comienza una de las tradiciones medievales existentes en nuestros días, el “ritual de iniciación” por el que la protagonista y el resto de jóvenes son conducidos, es apenas simbólico, plástico y posiblemente innecesario. Sujetos gritan cosas despreciables a la pantalla, para luego dar paso a una enloquecida fiesta sin sentido, los cuerpos de personas casi desnudas se aplastan sin control unos con otros, al parecer el mejor ejemplo del libre espíritu estudiantil.

Nunca entiendes como sucede todo, pero sucede, la protagonista que parecía ser un pilar de la perfección y serenidad, se derrumba sobre si misma, se inmiscuye en un viaje personal, dedica largos ratos de contemplación a la nada y termina por enmascararse a si misma en una especie de nihilismo voraz.

El hambre, el estomago es la vía donde entra todo el mal, la necesidad humana mas cercana a nuestro primitivismo es el punto de quiebre para la protagonista, desesperada se inunda en llanto tras ver su nueva identidad amante de la sangre, no hace más que sucumbir débilmente ante algo que no concibe, tampoco entiende.

Aparentemente hay algo, pero al final no hay nada.

El discurso visual de ‘Voraz’ es impecable, destacado en su orden, la dirección atenta en el equilibrio y la limpieza, todos los engranes están trabajando a la perfección de principio a fin y no hay nada que reclamar, es un placer para los ojos que degustamos de ver cosas extrañas (una persona comiéndose a otra), claro está. Las tomas en colores azules, acordes a la temperatura helada del lugar, el juego con las sombras, la oscuridad y la impresionante iluminación construyen la atmósfera que inquieta y desalienta.

El diseño de producción es un trabajo notable, bienaventurados los que han tomado un género tan gastado por el cine norteamericano y lo han convertido en algo digno de ver con asombro, las escenas inquietantes no son excesivas, solo el número de veces necesarias, vemos grotescas tomas llenas de sangre, y eso se agradece definitivamente.

A partir de ahí, no lamento poder pensar en alguna otra propiedad que me haga creer que es una cinta excelente, sin pedirle mucho a algo que previamente, se que no me podrá dar. El guión es sumamente lineal y predictivo, los personajes que son muy pocos, están cubiertos de una neblina muy espesa, no vemos nunca el perfil de alguno. Definitivamente no hay intención seria de convencer al espectador, la inverosimilitud se le derrama por los costados y esto contrarresta al terror, lo vuelve en una fantasía vampiresa adolescente (que no duela la indirecta). Sin duda el mayor punto a favor de ‘Voraz’ es su corta duración, veinte minutos mas de ir sin dirección entre carne cruda y mujeres fatales, no me hubiesen molestado, en serio.

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