La alimentación prehispánica de México.

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– Mesoamérica, antes de las especias y el ganado.

Mercado Tenochtitlán
Tomado de http://bit.ly/28ZJXLF

Ciudad de México.- La cocina mexicana es uno de los elementos más característicos de nuestro país, durante décadas hemos recibido un sin número de visitantes, que además de deseos de conocer nuestro territorio, se han interesado también en la gastronomía que posiciona a México como una de las mejores en el mundo.

Mucho se sabe acerca de los métodos utilizados para la preparación de estos alimentos, y de la manera correcta de servirlos en la mesa; pero la comida no se trata sólo de sabores y preparaciones, sino también de algo más complejo como los sazones y las costumbres que le preceden, y es justo en su historia donde la comida se convierte en algo exquisito y de suma importancia.

Nuestra cocina engloba un mestizaje de sabores y tradiciones culinarias, la mayoría de estas de origen europeo, pues fue con la llegada de los españoles que la gastronomía de nuestro país se enriqueció, fueron ellos quienes trajeron consigo gran cantidad de animales, hortalizas y especias, entre otras cosas, que fortalecieron las comidas que ya se preparaban desde la antigüedad en los pueblos mesoamericanos.

Estas preparaciones conocidas también como la “cocina prehispánica”, se han ido quedando poco a poco en el pasado, haciéndose a un lado no sólo las costumbres, sino también la historia de su creación y el uso que se les daba. El debate acerca del uso de éste término es amplio, puesto que en la actualidad es muy poco probable encontrar un producto que haya sido obtenido 100% de la manera en que se realizaba hace más de 6 siglos, aunque es conservado como muestra de la identidad del pueblo indígena que ha logrado sobrevivir entre las multitudes colonizadas de la actualidad.

Si bien mencionaba antes que nuestra gastronomía se ha visto invadida por otras culturas; en cada platillo logramos distinguir aun los productos endémicos de nuestra bella tierra, como es el caso del Mole poblano o el Chile en nogada, creados por los anfitriones mestizos en conventos, que recibían a los altos mandos españoles, pero que aun conteniendo el platillo productos extranjeros entre su sazón, conservaron su esencia prehispánica con el uso del chile; otro ejemplo se encuentra en Yucatán, donde se implementaba la calabaza y los frijoles en la mayoría de sus platillos, mencionando como ejemplo los famosos Papatzules, bañados en una salsa molida en molcajete de semilla de calabaza y tomates verdes, y el Frijol con puerco, o la más famosa Cochinita pibil. Pero sin duda, la muestra más importante de que la gastronomía de nuestro pueblo sigue prevaleciendo, es el alto consumo del maíz, que reina en mas de un 50% de la alimentación diaria de los mexicanos; que suele ser usado para preparar masa, de la cual derivan diversos productos, también se usa como un espesante para caldos, o simplemente cocino y sazonado como botana; aunque la manera más magnifica en que puede ser consumido, es en las bebidas que se han conservado por siglos, como es el Pozol, el Tejuino o el Pinole, entre otras.

Así, llevando a cabo una recopilación de estos platillos mencionados como ejemplos, nos podemos dar cuenta que el sistema de cultivo llevado a cabo por medio de la milpa, sigue siendo la base de nuestra alimentación, en el que se siembran estos cinco productos (maíz, calabaza, frijol, chile y, en algunos casos, jitomate) que crean un circulo de ayuda para conseguir de ésta manera su crecimiento hasta la madurez y cultivo.

Es imposible hablar de historia en una sola nota, y aun más tratándose de la alimentación, que precede incluso a la aparición del hombre en la tierra, y ha sido la base de la supervivencia humana. Siendo así concluyo esta publicación dejando puntos suspensivos para futuras notas. De ante mano agradezco su lectura, esperando continúen visitando nuestro blog y mi página de facebook; pronto regresaré con más acerca de este tema, y otros tantos que sean de igual interés gastronómico.