El postre, dulzura pura.

0
169

— Comer, sin postre, es como no haber comido.

 

“El postre debe ser espectacular, porque llega cuando el gourmet ya no tiene hambre”

— Alexandre Grimod de la Reyniere.

Ciudad de México.- ¿Alguna vez han asistido a un restaurante y al final de la comida sienten un vacío, como si les hiciera falta algo?

Ese “hueco” en el estómago, es el lugar especial que guarda nuestro cuerpo para el postre, aquel plato dulce que normalmente comemos al final de la ingesta de nuestros alimentos.

Tomado de http://bit.ly/2946YRZ
Tomado de http://bit.ly/2946YRZ

Existen infinidad de opciones, puede ser algo tan laborioso como un pastel o quizá una tarta; alguna crema o un delicioso helado; tal vez te apetezca más una galleta o un sencillo pero mágico bombón de chocolate relleno; aunque tampoco es necesario, ni mucho menos obligatorio, que sea un producto de largo proceso de elaboración, podría ser simplemente una fruta y, aun de esa manera, estarías teniendo un broche de oro para finalizar tu menú del día completamente satisfecho.

Pero el postre no es sólo el elemento sorpresa al final de la comida, puesto que también, dependiendo de su naturaleza, puede aportar ciertos nutrientes y elementos importantes para nuestro organismo, como las proteínas que tanto necesitamos y encontramos presentes en casi todos los ingredientes, sean de origen animal o vegetal; también están las grasas o azúcares que nos aportan la energía que requerimos para vivir al máximo el día a día; de igual manera encontramos diversas vitaminas y minerales; la fibra, que no sólo nos ayuda a tener una mejor digestión, sino que es útil para absorber con mayor facilidad los líquidos necesarios; y el más importante de todos los nutrientes, el agua, puesto que nuestro cuerpo está constituido entre un 75% y un 60% de esta, y con ella se tiene lugar a las reacciones más importantes para nuestra supervivencia, como la transportación del oxígeno, al igual que la eliminación de los residuos del metabolismo.

Aunque es muy cierto que el postre no es todo salud, y puede llegar a ser riesgoso su consumo para la misma, hay que recordar que absolutamente TODO, en exceso o déficit, nos puede causar algún mal. Sin embargo, el mundo en que habitamos en la actualidad ha evolucionado a pasos agigantados, permitiendo el descubrimiento de ingredientes menos dañinos para la salud, y que representan una excelente alternativa ante otros que no lo son tanto; tal es el caso de las azúcares refinadas, que pueden ser remplazadas por algunas sustitutas como la extraída de la hoja de estevia; o las mieles y jarabes naturales, como la miel de abeja, el jarabe de arce, de agave o de maíz, entre otros; o el azúcar obtenida directamente de las frutas, enteras, troceadas o hechas puré; otro ejemplo puede ser el uso de aceites y mantequillas o mantecas, que ahora es posible remplazar por otros más “naturales” como el aceite de coco, que se encuentra actualmente en un auge impresionante por todos los usos y beneficios que se pueden obtener de él.

Erróneamente se suele creer que el postre, por ser el relleno en la comida, debe ser una porción que logre llenar el vacío del que les hablaba al principio, cuando en realidad se trata de obtener un final balanceado entre lo “simple” de la comida y la explosión gustativa del postre mismo, algo que nos refresque y deje un sabroso sabor en la garganta para el resto del día.

La variedad de postres alrededor del mundo es realmente infinita; muchos países coinciden a semejanzas con preparaciones, y esto suele causar ciertas disputas acerca de qué país fue el creador de tal o cuál postre aunque, sin duda, al probar las dos versiones, será posible notar las diferencias existentes. Así mismo, la gran mayoría de las personas solemos equivocarnos creyendo que la costumbre del postre se implementó en Francia, pues fueron los grandes cocineros franceses los encargados de refinar y “reglamentar” la manera en que la gastronomía es llevada a cabo, pero en realidad éste plato dulce fue creado durante la época fuerte de los romanos, en Italia, que tomaron la costumbre de ingerir un alimento dulce entre plato y plato o al finalizar los grandísimos festines que realizaban; éste plato era conocido como secundae mensae.

Tomado de http://bit.ly/29gDVJ0
Tomado de http://bit.ly/29gDVJ0

Durante la era prehispánica en México el consumo del postre ya era conocido, aunque básicamente se trataba del consumo de diversas frutas, y era principalmente implementado durante las festividades y ceremonias que se llevaban a cabo en los templos ceremoniales; con la colonización se nos dio a conocer la caña de azúcar, traída de Nueva Guinea, con la que se empezaron a preparar conservas dulces de frutas, que con el paso de los años se convertirían en dulces mexicanos muy famosos, como el ate, una jalea seca que tiene como base el puré de alguna fruta, siendo usada principalmente la guayaba; los deliciosos dulces de calabaza, de papaya o de camote; además de las cocadas y frutas cristalizadas; o el dulce de tamarindo que, a pesar de ser un fruto traído desde África, obtuvo una versatilidad maravillosa en la cocina mexicana; se empezaron a consumir también las palanquetas y alegrías, que consisten, básicamente, en caramelizar una o varias semillas, obteniendo finalmente una placa firme de las mismas. Con el refinamiento de la repostería, se inició también la preparación de bizcochos como el pan de elote o la norteña capirotada; además de otros más pequeños y menos complicados, pero igualmente tradicionales, como los muéganos, buñuelos, merengues, duquesas y gaznates. Actualmente la lista de repostería mexicana va en crecimiento teniendo como base el uso de técnicas extranjeras, pero remplazando los ingredientes originales por otros de insumo mexicano, o simplemente agregándolos a la receta.

Tomado de http://bit.ly/295HKRq
Tomado de http://bit.ly/295HKRq

Finalmente me queda agregar que en la actualidad el consumo del postre después de la comida es cada vez más común; ésto ha creado una necesidad enorme de mejorar y de crear nuevas opciones, por lo cual ahora podemos encontrar postres tradicionales, preparados de una manera más casera, con ingredientes de fácil adquisición, y presentaciones en las que los elementos decorativos no suelen ser tan visuales; o algunos con diseños más gourmet, con tamaños específicos, para los que se recomiendan porciones entre los 100 y 200 gramos, técnicas más desarrolladas, decoraciones con múltiples elementos y colores, que hacen ver a los postres más lujosos y apetecibles.

No olviden seguir visitando nuestra página web y facebook, al igual que mi perfil personal, seguiré compartiendo temas de intereses múltiples, de igual manera si les interesa algún tema en específico, no duden en solicitarlo.