Nos encontramos ante un pez gordo de esta temporada – La La Land

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Durante la noche de inauguración del Festival internacional de Morelia tuvimos la oportunidad de ver la primera presentación en México de esta formidable cinta, había una combinación de júbilo y emoción entre nosotros, estábamos a instantes de ingresar a la sala en donde se proyectaría a el vigente ganador del Premio del público del Festival de Toronto y al premio de mejor actuación femenina del Festival internacional de Venecia, no había duda alguna, “nos encontramos ante un pez gordo de esta temporada” dijimos.

Ryan Gosling, Emma Stone y John Legend protagonizan el nuevo trabajo de Damien Chazelle, director que en el 2014 hizo la aclamada por la crítica Whiplash. La La Land es la historia de un apasionado romance entre dos artistas, Mia una chica que emigra de su pueblo natal a Los Angeles California en busca de realizar su sueño como actriz y, Sebastian un pianista purista del Jazz que tiene la ilusión de inaugurar su propio bar. El repentino amor entre estos dos personajes se entreteje entre música, bailes y aspiraciones de encontrar el éxito a cualquier costo, sin embargo, los miedos y el pasado terminara por complicar la relación.

Hoy en día es extraño ver musicales que valgan la pena, o al menos acaparando los festivales y carteleras en el mundo, la metamorfosis del cine contemporáneo se aleja cada vez más de este tipo de espectáculos. Posiblemente Slumdog Millionaire fue el último trabajo de esta naturaleza que causado tanto impacto en las opiniones de la crítica, como lo hace ahora la impetuosa La la land.

Los primeros cinco minutos de metraje están cargados de energía, cerca de treinta coloridos individuos danzan entre los autos estancados por la hora pico. Luego la intensidad disminuye y la complejidad de las rutinas artísticas también. Posterior al inicio, el argumento se centra solo en los bellos rostros de Emma y Ryan, el musical pocas veces vuelve darnos una experiencia visual como la del comienzo. Indudablemente se reconcilia con su público gracias al dinamismo de la cámara, el ojo del espectador danza al ritmo del desenfrenado Cool Jazz, el papel de la fotografía al estilo de los años 50 es destacable, con largos planos secuencias y atrevidos trucos de montaje, posiblemente el trabajo de Linus Sandgren será galardonado en la próxima temporada de premios.

Quienes le han echado un vistazo a la carrera artística del increíblemente mediático Ryan Gosling saben que es un viejo lobo de mar cuando de cantar se trata, el actor estadounidense musicalizo junto a su banda de indie folk Dead Man’s Bones el famoso drama romántico The notebook, esto se refleja en La la land inmediatamente. Por otro lado, Emma Stone batalla por no quedarse atrás y no verse relevada gracias al agridulce encanto de Gosling, ella brinca, salta y baila como nunca la hemos visto, posiblemente como nunca la volveremos a ver.

Las referencias son muchas, no solo al género del musical, la historia de la industria del cine norteamericano esta retratada en cada plano general, los personajes bailan y cantan entre estudios, filmaciones de época, gladiadores, murales de Charlot y Marilyn Monroe, La la land termina por perpetuar el mito de la meca del cine, un cuento ya gastada en nuestros días.

Justin Hurwitz vuelve a trabajar con Damien Chazelle, lo que une el jazz que no lo separe nunca, la banda sonora elaborada a partir de veloces melodías de bebop es oportuna para el ritmo del relato, la lucidez de la musicalización no es la misma que en Whiplash, esta vez al compositor no se le exigió tanto como en la cinta del 2014 por la que recibió una nominación a mejor Banda sonora.

La prostitución de la melancolía es el método y seguramente el gremio de productores se sintieron encantados de revivir una de las épocas con más productividad en la historia del cine, eso no justifica que, si vas a trabajar con un género como el musical, tu lenguaje tenga que ser idéntico al de las obras clásicas, menos aún que tengan los mismos argumentos. El cine tiene alcances inimaginables, un homenaje solo será una serie de elementos antes vistos y puestos uno sobre otro, si no se piensa en romper barreras al hacerlo.

Para concluir retomo un dialogo que me pareció interesante y con el que relaciono un error de esta película, durante una conversación entre los personajes de John Legend y Ryan Gosling surge el tema sobre la evolución del jazz y su estancamiento en la actualidad, al final de la discusión resuelven que el Jazz necesita evolucionar por el bien de las nuevas generaciones, romper los paradigmas tradicionales es la clave para competir en el mercado. Si la producción hubiese aplicado esa filosofía a la película, las cosas serían muy diferentes, La la land no propone en ningún sentido, esto provoca una contradicción.

Thriller oficial

 

@_marcoalvarez