Me estaba seduciendo y acepté.

0
99

Cuando acepté que mi cuerpo me sedujera cambió todo.


2016-08-03 15.13.41Comenzaba a sentir el deseo de tener una buena noche de sexo, de calentarme y sentir en mi cuerpo como recorría la sensación de frío y calor debido a las ganas. Pero había algo que no estaba bien, algo me decía que necesitaba sentir lo que no había sentido antes, por que ya sabía de los besos, de las caricias, de las palabras, de lo incompleto que parecía ser lo que tenía.
De repente, sentí que mi cuerpo me estaba pidiendo algo, comenzó a surgir en mi piel antes que en mi mente, eso que necesitaba para cubrir las necesidades vacías de mi cuerpo, de mi mente y mi libertad. En mi pecho sentí una presión algo extraña y a la ves excitante, como si el viento tibio cayera sobre mi, luego mi estomago comenzó a temblar como si unas manos extrañas estuvieran rozando mi abdomen, mis orejas se sentían calientes y la piel de mi cuello se erizaba. Todo esto era la respuesta, mi cuerpo quería sexo, no con alguien más, no con un sujeto o varios, me quería a mi, me indicaba donde tenía que tocar, donde besar, que sentir, me estaba seduciendo.  Me dejé llevar y comencé a dejar que mi cuerpo hiciera lo que necesitaba, deje que me subiera y me bajara, deje de creer en otro sobre mi y creí en mi, en mi piel, en mis manos, mi pecho, mi abdomen, mi pelvis, mis piernas, mis nalgas, mis pies y comencé a darles otro sentir, como si se tratase de volar.

Entro mi mente al juego, conjugando mis cinco sentidos, el olor de mi piel, el sonido de mi cuerpo, la textura de mis glúteos, mis piernas, mi pene y mis vellos, ver como mi propio cuerpo se movía sobre la cama y como se desprendía cada poro de su lugar, como una especie de humo que se esparce por el viento en el lugar que quiere, así sentía. Había algo más sobre ese momento, algo que no logro explicar, pero que es parecido a la sensación de caer en un sueño, involuntario, incontrolable, algo que de verdad nunca había sentido, como si mi propio cuerpo tuviese vida, era como si el vacío se estuviera llenando.

Me sentí fuera de mi, sabía que ya no estaba en mi espacio, estaba más allá del placer, lejos de las ataduras y de un simple deseo, estaba extasiado, descontrolado de mi, había un universo de emociones, sensaciones, de pensamientos que nunca creí tener, de experiencias nunca vividas, mi cuerpo me estaba llevando a un espectáculo increíble. Mis manos recorrían solas los espacios, las formas, las temperaturas. Mis dedos estaban fríos y calientes en un mismo tiempo, mis piernas como si no tuvieran peso se movían sobre el espacio, mi piel erizada y suave, estaba ahí, donde quería estar, donde todo estaba bien, llegué a donde no imaginaba llegar y fue conmigo.