Dejar atrás a otra persona ya no duele, o al menos eso crees.


Después de una larga lista de prospectos, besos instantáneos, palabras escurridizas, todo parece ser un episodio más de tu vida, hasta que lo conoces…

Te levantas, te arreglas y seduces a tu próxima víctima o verdugo. Porque a decir verdad a veces persigues a tu verdugo, lo ves y piensas que tiene toda la facha de quien podría hacerte daño nuevamente, pero tiene ese toque de misterio y arrogancia que no puedes evitar, quizá se parece un poco a ti, a la parte de ti que ha lastimado a más de una persona.

Estar a su lado es una adrenalina inexplicable. Confundible con el amor adolescente: desafiar lo prohibido, risas, besos y un toque de libertad, sin responsabilidades semejantes al matrimonio. Por el contrario, en ocasiones estás seguro que después de un día alocado, no se llamarán en días…

Estás consciente, no habrá reclamos porque no le des los buenos días, lo más probable es que su mensaje a primera hora sea relacionado con lo que pasaron un día antes, o simplemente no haya mensaje.

Su estado en la red social, regularmente será “soltero (a)”. Las personas no se imaginan lo que hay detrás de ese antifaz, y si lo hacen seguro no lo conocen tan bien como tú.

Tú, te entregas en el anonimato, sin someterte a horarios, formalidades y “engaños”. No porque esa persona no salga con alguien más, sino porque lo más seguro es que sabes con quien sale, y a quien le destina “palabras de amor”.

Cuando te sientes a pensar…hay periodos de felicidad y otros de culpa al principio, después una felicidad momentánea, eso te ha enseñado la vida, que debes atesorar momentos de satisfacción, vivir al máximo mientras puedas y no quedarte con las ganas, porque incluso a las personas que has creído amar de verdad se han ido.

La temporalidad de tus gustos y sentimientos han cambiado desde tu primer “amor”, hasta tu última relación fallida, aquella pareja que soñó un futuro contigo y juró amor eterno, pese al tiempo, distancia y dificultades.

¿Ahora qué sigue?, si no crees más en los cuentos o relaciones color de rosa, quizá prefieras perseguir a tu verdugo, así tal cual es, con miles de defectos. Vivir el momento.