El rapero totonaco Juan Sant comparte con su música una visión del mundo indígena

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“Anduve en drogas y la música fue mi vía de escape, lo que me dio el nombre, lo que soy ahora, la que me rescató y sacó de lo malo, de las calles”, reveló Juan Sant, músico originario de la localidad de El Terrero, en el Municipio de Pantepec, Puebla.

El rapero se encuentra en el Museo Nacional de Culturas Populares para invitar a los jóvenes músicos a participar en el Primer Concurso Nacional de Composición 2017. Tradiciones y Fusiones Musicales: Propuestas Indígenas.

“Soy un indígena de la Sierra Norte de Puebla que heredó la lengua de sus padres y abuelos: el totonaco”, detalla el joven músico quien encontró en este idioma materno y el rap el medio ideal para compartir su visión del mundo indígena.

“Mis composiciones están inspiradas en mis vivencias, son autobiográficas, lo que he visto y veo. Además de que narran cosas por las que pasé en la infancia, pero sobre todo muestran la esencia de mi pueblo y la belleza de su naturaleza.

“Escribo la primera estrofa en totonaco y la segunda es la traducción en español. Ya la producción musical y grabación de los videos se encarga mi productora independiente que es Mente Negra”.

Juan Sant es autor de El ego de un indio (2013), disponible en YouTube. Se trata de su primer y único disco, integrado por 16 canciones entre las que destaca Somos, que habla de la discriminación “del rico” hacia la gente pobre o indígena.

“El disco habla del ego que casi no se ve en un indígena, de ese ego que es fruto de lo que han sembrado las discriminaciones en nosotros, por ejemplo, cuando llegas a la ciudad y te rechazan o miran feo.

“Es una producción hecha de mucho ego y orgullo de ser un indígena. Por falta de recursos y espacios no lo había movido, incluso hasta pensé en dejar la música, pero poco a poco ha sucedido lo contrario porque la gente ha ido aceptando más mi trabajo y me ha estado buscando”.

El artista detalló que sus inicios musicales se dieron en 2003, cuando empezó a escribir sus primeras rimas y posteriormente a tocar en espacios abiertos. Ha sido en los dos últimos años que las instituciones se están dando cuenta de su material y lo están ayudando a difundirlo.

“Todo esto se me ha ido dando poco a poco” y de ahí la importancia, destacó, de que se impulsen convocatorias como el Primer Concurso Nacional de Composición 2017.

“Invito a los músicos a participar en este proyecto porque es un gran apoyo para nosotros los artistas independientes ya que por la falta de recursos no podemos hacer muchas cosas.

“Esta convocatoria también permite mostrar que nosotros transmitimos lo que sentimos, que no copiamos nada de otra música. Simplemente cuando escribo o manifiesto cosas es para mostrar siempre algo de mí y a las personas que tengo detrás que son los indígenas de Puebla que son a los que represento”.

La Secretaría de Cultura federal, a través de la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas lanzaron este concurso con el objetivo de ampliar la participación de los músicos indígenas de México y destacar la composición musical basada en la fusión de géneros y la experimentación sonora, así como en la elaboración poética en lengua indígena, como el sello distintivo de un proyecto.

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La Redacción
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