COMER AMANDO Y RESPETANDO A NUESTRA MADRE TIERRA

“No, mil veces no, la alimentación carnívora no es necesaria. Todos los hechos lo prueban, así como el ABC de la fisiología”

— Dr. Charles Richet.

Con comida, amor y paz, mi única intención es platicarles acerca de una experiencia realmente increíble que llevo viviendo hace exactamente un año… ¡SOY VEGETARIANO!

El vegetarianismo viene desde épocas realmente históricas, siendo Pitágoras el primer personaje en inclinarse por el consumo únicamente de vegetales; después de él, el primer registro público que se tiene de esta definición es en 1847, en la ciudad de Manchester, por la Vegetarian Society.

Actualmente el término se ha convertido en una verdadera locura, pues cuenta ya con una enorme cantidad de clasificaciones y grados. El primero que menciono, y el más difícil de lograr, a mi parecer, es el veganismo; ser vegano no es cosa fácil, creo que debes pasar primero por un proceso muy largo para acostumbrar a tu organismo y debes tener una voluntad tremenda, además de una mente muy abierta para ver y entender cosas que el resto de las personas piensan comunes. Este grupo de personas no consumen ningún tipo de productos que hayan sido obtenidos a través del sufrimiento o maltrato de algún animal, productos como la carne, lácteos, huevos, zapatos de cuero, chamarras de piel, entre muchas otras cosas.

Detrás de los veganos ubico a los vegetarianos estrictos, o simplemente vegetarianos, que son aquellos quienes simplemente no ingieren alimentos derivados o que contienen alguna proteína animal, incluyendo entre estos a los insectos, pero que no le dan tanta importancia al uso o consumo de productos de vestimenta o de belleza, por ejemplo.

Desde mi percepción, estas dos son la base de esta enorme dieta que se ha vuelto cada vez más habitual y común entre la población mundial. Ahora bien, de estas se han derivado otras subclases, como el ovo-lacto-vegetarianismo, esta es la dieta que practico hace un año, y de la cual les platicaré un poco más adelante; así también existen las personas que son simplemente ovo-vegetarianos o lacto-vegetarianos, es decir que el único producto de origen animal que ingieren son huevos o lácteos, respectivamente.

Además hay otros grupos que se dedican al crudismo, o sea que no consumen ningún producto que haya sido cocido por arriba de los 46°C, por lo cual son mayormente consumidores de frutas y verduras de pulpas suaves; además hay quienes añaden a éste método de alimentación la regla de evitar alimentos que hayan sido procesados mecánicamente, y muy comúnmente suelen utilizar únicamente productos orgánicos.

Por último considero importante mencionar el ser pescetariano, que es alguien que no consume carne, lácteos o huevos, pero que su dieta se basa en la ingesta de peces y otros animales marinos. Claro, esto no quiere decir que son las únicas opciones que existen, sólo estoy mencionando las que he escuchado practicar con mayor frecuencia.

OVO-LACTO-VEGETARIANO

Ahora les platicaré brevemente un poco acerca de mi cambio y decisión por dejar de consumir carnes…

Recuerdo perfectamente que la primera vez que dije que no quería comer carnes, fue a los 7 años, mi madre estaba cocinando y le pregunte que sería la comida, me dijo algo que prácticamente implicaba pura carne y con absolutamente nada de apetito le dije que no quería comer carne nunca más, se imaginaran su linda respuesta… ja ja ja. Luego de esto no volví a tocar el tema, aunque debo decirles que fue muy considerada y decidió reducir un poco las porciones que me daba de carne en cada comida; casi una década después me realizaron una operación que me afecto un poco para la digestión de la carne en mi organismo, por lo cual mi ingesta de carne se redujo otro poco; aun así la decisión no la tome hasta pasados otros 5 años aproximadamente, cuando me hice la pregunta de por qué seguía consumiendo carnes, si jamás habían sido de mi agrado.

En este momento decidí que iniciaría una dieta flexitariana, con la que consumiría carnes únicamente en ocasiones que lo requirieran, principalmente porque estaba estudiando aun, y deseaba aprender acerca de todo lo que a gastronomía se refiriera; al finalizar mis estudios universitarios, mi ingesta de carnes se fue reduciendo cada vez más, hasta que poco a poco mi organismo empezó a rechazar los alimentos cárnicos, y debo decir que cada vez me sentía más a gusto, mi digestión se volvió mucho más rápida, mi estado de salud mejoró considerablemente, realmente sentí una mejoría en mí, que además involucró el abandono de otras cosas, como las banalidades.