Millenials y contingencia ambiental en México

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Lo que respiramos, lo que vivimos y lo que hacemos por nuestro entorno ya no es saludable

Cuando pensamos en ozono, un término bastante común ahora en nuestra época, lo primero que nos viene a la cabeza es la capa que cubre a todo nuestro planeta y que protege de la radiación solar así como de objetos que puedan impactar contra la superficie. Pues de esto, resulta algo irónico que sea ese mismo gas que protege a la Tierra el mismo que ahoga a la Ciudad de México desde hace ya varias décadas.

Tal como muestra el mosaico histórico de concentración por ozono en la zona metropolitana de la Ciudad de México (1990 -2018), los capitalinos nacidos después de estas fechas no saben realmente lo que es respirar aire limpio y puro, siendo el ozono un componente cotidiano y permanente en cada respiración que tomamos.

Esto además, no se queda como un simple hecho que permanece y no causa nada, pues muchos de los que viven en la capital, así como en otras ciudades como Guadalajara, pueden recordar momentos de niños o adolescentes en los que no era posible disfrutar de un recreo al aire libre debido a las «contingencias ambientales», muchos de esos niños hoy sufren de enfermedades respiratorias como asma, rinitis y alergias de diversos tipos, han crecido sin poder ver los cerros que los rodean y, en algunas ocasiones, los edificios que se encuentran cerca de los lugares a los que acuden.

Aunque en el mosaico histórico de concentración de ozono de la zona metropolitana se puede apreciar una cierta mejoría en cuanto a las partes por billón de partículas suspendidas en el aire, la calidad del aire sigue siendo mala.

De hecho, al observar el mosaico se puede observar que desde inicios del año 2000 se ha estancado la reducción de la concentración y en algunos días se ha podido observar que han pasado días de concentración mala a muy mala calidad del aire.

Pero ¿Si se han implementado tantas medidas por qué aún no logramos respirar un aire limpio en la ciudad? de acuerdo con Greenpeace, el ozono, a diferencia de otros contaminantes, no se emite directamente a la atmósfera, sino que es producto de reacciones fotoquímicas de otros gases y compuestos con la luz solar.

Pero esto realmente se debe a varias circunstancias elementales del comportamiento de los ciudadanos, pues debido a la alta sobre población de la ciudad, las políticas de restricción vehicular como el hoy no circula y la verificación vehicular, se han ido volviendo ineficaces a la hora de accionar contra este dañino proceso. Uno de los motivos para el incremento de autos en la ciudad es la facilidad con la que se otorgan créditos para adquirir un auto nuevo, gasolina subsidiada, transporte deficiente y en mal estado, la falta de cultura vial para que las personas prefieran usar transportes alternativos como bicicletas.

Todo esto ha hecho que nuestro entorno ya no sea saludable y por ende muchas personas enfermen y no tengan una calidad de vida. Para lograr un verdadero cambio, se requiere un trabajo conjunto de gobierno y ciudadanos, pues en esencia se requiere cambiar el sistema de movilidad para dar prioridad al desarrollo de más y mejor transporte público, infraestructura para la que las personas puedan usar su bicicleta cuando la distancia sea posible, cultura y respeto vial para que las personas estén seguras.

El pensamiento sobre una ciudad hecha para autos está generando que vivamos en un país que no aspira al desarrollo, y aunado al trabajo que debe de realizar el gobierno, queda mucho trabajo por parte de nosotros los ciudadanos impactar en cada acción sobre lo que hacemos en nuestro entorno.

Mosaico histórico de concentración de ozono en la zona metropolitana de la ciudad de México.

Si quieres ver el Mosaico histórico de concentración por ozono, da clic en el siguiente enlace:

Ver MOSAICO.

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